El seguimiento mide de forma digital cómo utilizan las personas los sitios web y las aplicaciones. Permite saber qué páginas visitan, cuánto tiempo permanecen y en qué punto abandonan el recorrido.
Para medir este comportamiento se utilizan herramientas de seguimiento como [Google Analytics], o alternativas respetuosas con la privacidad como Trackboxx, Matomo y Plausible. Los datos obtenidos sirven para mejorar contenidos, aumentar las conversiones y personalizar la experiencia del usuario.
Importante: el seguimiento debe ser conforme con la normativa de protección de datos y, por lo general, requiere el consentimiento activo del usuario.